jueves, 15 de noviembre de 2007

A land of opportunities

Jueves, 15 de noviembre de 2007

Hace apenas unos siglos unos hombres crearon los Estados Unidos de América. Para constituir el nuevo país se inspiraron en tres principios básicos: libertad, igualdad y oportunidades para todos. En estos breves siglos de historia, comparados con otros países europeos, surgieron términos como la “tierra de las oportunidades” o “el sueño americano”. Se creo un país en el que un tendero o un hijo de inmigrantes podrían convertirse en presidente.

Pero la moneda tiene un anverso: “la desigualdad social”. Personas que carecen de unos recursos mínimos, de acceso a la educación, a la sanidad, a la vivienda,…La famosa “mano invisible”, el libre mercado, no es capaz de proporcionar unos servicios mínimos a aquellas personas que se encuentran fuera del mercado de trabajo o que incluso estándolo carecen de ingresos suficientes para pagarlos.

Al anochecer, en un centro político y administrativo como Washington, foco de la historia de este país, puede verse gente durmiendo en la calle, cubiertos por cajas de cartón, al resguardo en esquinas de edificios, bajo toldos de cafeterías y bares, en los parques,…En invierno personas que se agolpan en las salidas de humo y calor del tren para combatir el frío.

Esta escena se repite en la mayor parte de ciudades occidentales, en mi ciudad, incluso en mi barrio. Escenas que nos llevan a hacernos una serie de preguntas. ¿Hacia donde camina una sociedad que no puede ocuparse de sus miembros?, ¿Resulta necesaria la desigualdad social para que vivamos mejor?, ¿qué podemos hacer para combatir la desigualdad como sociedad y más aún como personas?

Esta cuestión es especialmente preocupante si se relaciona con la forma instaurada en las sociedades occidentales de tratar la inmigración. Las diferencias culturales, sociales y económicas unidas a los prejuicios, a las políticas de algunos bandos que sólo perciben en la inmigración un problema y no una oportunidad de compartir, de intercambiar, de crecer, etc. son un foco de desigualdades y más aún de conflictos. ¿cuál es el siguiente paso después de las pruebas de ADN que en Francia se está haciendo a los inmigrantes?

Más aún qué ocurre con lo que hemos dado en llamar tercer mundo. Con la política exterior de nuestros países que muchas veces disfrazada de ayuda trata de aprovechar los recursos de estos países sin importar cómo. Que sucede con esos empresarios que únicamente piensan en su propio beneficio. Qué ocurre con los dirigentes de algunos de estos países que en lugar de generar oportunidades para sus gentes se dedican a explotar para beneficio propio los recursos y sus amistades o enemistades de los países ricos. Señores escuchen a su pueblo harto de politiquería barata y de enfrentamientos, aburrido de corrupción, deseoso de vivir mejor, de tener oportunidades.

La reflexión sobre estos temas, no sólo general, si no en nuestro fuero interno, en nuestras actitudes, en nuestros comportamientos, en nuestras actividades hacia estas personas que no tienen nuestras oportunidades, nuestros recursos, nuestras posibilidades.

Good night America, wherever it was!

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Son mis amigos

Martes, 13 de noviembre de 2007

Viaje a Washington. 6 horas de cambio horario. El jet lag me impide dormir profundamente. A primera hora de la mañana, después de pasar horas dando vueltas en la cama mi mente se desliza hacia antiguos recuerdos, hacia recuerdos de los viejos amigos de la infancia.

Aquellos amigos que tuve entre los 10 y los 12 años: Rober, Oscar, Nico, Mato y David. A todos los conocí en el colegio, pero vivían en los alrededores del barrio. Nos pasábamos las tardes vagabundeando por ahí después de salir de clase. Jugar al fútbol, algo después al basket, patearnos las calles de Portu y Santurtzi y discutir sobre tonterías eran nuestras principales aficiones. Al final de aquellas época empezamos a descubrir a las chicas, pero lo más lejos que llegamos fue a ver una revista porno que alguno le había “despistado” a su hermano mayor. También recordamos a nuestro primer amor platónico, creo que en mayor o menor medida todos estábamos colados por ella, Lorena una chica de nuestra clase que también vivía cerca del barrio.

Nuestro centro de operaciones estaba cerca del taller de mi padre. En las campas cercanas nos pasábamos la tarde retando al fútbol a cualquiera, así nos iba porque no éramos precisamente muy buenos. Los sábados íbamos a enfrentarnos a los amigos de unos compañeros de clase que vivían en Sestao y Barakaldo. Menudos viajes en autobús y regresos caminando. Fundamos incluso nuestro club de fútbol. Creo que yo ya apuntaba maneras de economista. Me nombraron presidente y tesorero. A lo más que llegamos fue a ahorrar para comprar un balón. Las camisetas nunca llegaron.

Sin embargo, el tiempo pasa rápidamente. Las cosas cambian. Algunos se marcharon del colegio, otros se mudaron del barrio, otros cambiaron de clase, todos fuimos encontrando nuevos amigos. Nos veíamos por los pasillos del colegio, nos encontrábamos en el patio, nos saludábamos, pero ya no pasábamos todo el tiempo juntos como antes.

Hoy en día no se que es de aquellos chicos. Lo último que supe es que Oscar trabajaba de electricista y se había mudado del barrio, Roberto estaba con su padre en una fábrica de colchones, David es fontanero y sigue viviendo en el barrio. De Nico y Mato hace tiempo que no sé nada. De todas maneras aquellos amigos marcan de alguna manera tu vida, la forma de relacionarte con la gente y de ver el mundo.

Un día hoy una frase “si un hombre se arrepiente de sus errores vuelve a la época de su vida en la que fue más feliz y vive en ella para siempre”. En mi vida ha habido momentos felices, espero que incluso sean muchos más, pero aquella época siempre estará entre las elegidas.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Mentiras, prejuicios y contratos temporales

Miercoles, 7 de noviembre de 2007

El mercado laboral es duro. Quien no ha sufrido en persona, a través de un familiar o de una persona cercana la crudeza del empleo: trabajos sin contrato, despidos improcedentes, reajustes de plantilla, acoso laboral e, incluso, acoso sexual.

Entre otras cuestiones que presenciamos cada día hay tres que quizás no sean tan llamativas, pero que inciden sobre nuestra vida diaria. Para condersarlas podríamos decir mentiras, prejuicios y contratos temporales.

En primer lugar, están las mentiras, las promesas que se incumplen. Muchas empresas se enorgullecen de su filosofía, de sus planteamientos. Sin embargo, cuentan con gente que de manera continua niegan con sus hechos las palabras.

En segundo lugar, los prejuicios. Éstos se observan tanto en la selección como en la valoración de las personas. La clase social, el apellido, la imagen, la pertenencia a un determinado grupo o el haber estudiado en una determinada facultad resulta más importante que la valía profesional, el compromiso, la responsabilidad,...La cuestión es incluso peor para las mujeres, quien no ha oido el mítico "está buena".

Por último, los contratos. Personas contratadas temporalmente, incluso a veces por tiempo que no permite conocer ni el trabajo. Se está hablando de contratos semanales, contratos de fin de
semana e incluso por unos días. Contratos que sólo pretenden tratar de pagar menos seguros y protecciones sociales y no responden a necesidades de verdad.

La verdad es que estas cuestiones no tienen demasiada relación con el resto de entradas de este blog, pero llega un momento en que uno necesita expresar su malestar por las cosas que le rodean.

En cualquier caso, éstos son solamente algunos de las dificultades que nos rodean y a lo largo de este blog habrá lugar para otras.

"El pueblo se encuentra más hambriento de respeto que de pan"

Karl Marx

martes, 6 de noviembre de 2007

Los últimos romanticos

Martes, 6 de noviembre de 2007

Primeros días de noviembre. El otoño avanza lentamente. El cielo azul del verano ha ido transformándose en grisáceo. Las hojas de los árboles, otrora verdes, se están convirtiendo en marrones y comienzan a vestir el suelo como antes cubrieron las ramas. La temperatura comienza a descender, anunciando la llegada del invierno. Comienza la temporada de los abrigos, de las bufandas, los primeros resfriados...Es momento de castañas, de nueces y es la época de Don Juan Tenorio.

Hace unos años, quizás no tantos, en estos días se reponía Don Juan Tenorio de José Zorrilla. De manera resumida, sin entrar en demasiados detalles y pidiendo disculpas a los que lo conozcan más que yo, cuenta la historia de un aventurero, vividor (realmente me gusta más el término francés bien vivant) y mujeriego que se apuesta con Don Luís Mejía quien puede conquistar mayor número de mujeres en un año. Para resolver el empate debe conseguir una última conquista, una joven y bella novicia, Doña Inés. Pero cual fue su sorpresa cuando se queda enamorado de ella, siendo éste el comienzo de su tragedia.

Hoy en día las reposiciones de Don Juan han sido sustituidas por nuevos programas de Gran Hermano. El afán por el dinero ha sustituido al deseo de hacer lo correcto. La imaginación ha sido reemplazada por la imagen. El arte, la pasión han sido cambiados por lo material, por lo tangible. Como decía la canción "el vídeo mato a la estrella de la radio" (o con los tiempos que corren Internet mato a la estrella del videoclip).

De cualquier manera, aún sobreviven los últimos romanticos. Aquéllos que se emocionan escuchando una canción. Los que lloran al recordar a los que ya no están. Los que se animan al volverse a enamorar o aquellos otros que en silencio sufren el desamor, que aún así, les recuerda que están vivos.

El otoño continuará avanzando poco a poco, tejiendo las redes en las que nos atrapará el invierno, llegará la primavera y el deshielo y pronto, muy pronto regresará el verano y durante ese tiempo, en cualquier esquina, por sorpresa quizás volvamos a ser uno de los últimos románticos.

Para todos un vídeo de la Chanson francesa, Edith Piaf "L' hymne A L'amour" "El himno del amor"

http://www.youtube.com/watch?v=FaEl9Oa7lqQ


Y una frase de despedida:

"La ley de la gravedad no es responsable de que la gente se enamore"

Albert Einstein